Benditos Bares
en datos

Radiografía de los bares en España

¿Qué sería de España sin sus bares? El peso que juegan en nuestro país es fundamental, tanto económicamente como en el aspecto de la socialización. Con datos de fuentes oficiales y con historias personales, queremos hacer un homenaje a los bares y poner de relieve el papel que tienen en la cultura española.

El bar, el lugar
donde siempre
hay gente

La cultura y la población de un país siempre se han caracterizado por sus tradiciones. En España las hay de todo tipo, de todos los colores, sonidos y olores. Algunas se han ido perdiendo, otras se han ido ganando, pero si hay una que perdura con los años, son los bares. Nuestros bares. Y así es nuestra relación con ellos, inquebrantable.

En nuestro país hay un espacio en el que ocurren miles de historias cada día. Donde la gente se conoce. Se empiezan relaciones, se cierran otras tantas. También se ven partidos de fútbol, se trabaja o se descansa, se escriben libros, guiones de cine, se guardan secretos. En definitiva, pasa la vida y con ella cantidad de cosas. Y todo, con un testigo único: la barra del bar.
47K millones de €
Las familias españolas se gastaron en Hostelería casi 47.000 millones de euros en 2015

Fuente: FEHR / INE

Desde que vieran la luz en el siglo XX, los bares se han ido forjando como nuestra seña de identidad, hasta llegar a ser el gran punto de encuentro para el 70% de los españoles, según el Informe Coca-Cola realizado por Sondea en 2013, “Los españoles y los bares” . De hecho cada vez los frecuentamos más. El 42% de la población española visita frecuentemente un bar, según el estudio interno Coca-Cola 2015, “A Day in the Life”.

Se dice que no importa el dónde, sino el con quién. Pero si el dónde es un bar y el quién ya lo pones tú, entonces todo tiene más peso. Según los datos de Kantar Worldplanel de 2016, un 26% de los españoles va a los bares para “tomar algo en compañía”.

7,4%
La hostelería aportó a la economía española el 7,4% del PIB en 2016

Fuente: FEHR / INE

¿Y quién es esa compañía? La amistad es algo intrínseco a los bares: un 65% de la población española asocia a los bares con valores como la amistad. Razón suficiente para que casi nueve de cada diez habitantes elija ir al bar “con sus amigos”.

Y es que para sentarse en la barra con buena compañía, apetece en cualquier momento, aunque la mayoría, un 40%, se decanta por ir por la mañana de 10h a 13h, y un 34% prefiere ir entre las 19h y las 21h horas, según el estudio interno Coca-Cola 2015, “A Day in the Life”.

España en
bares:
todos los bares

En España hay más de 100.000 bares repartidos por todo el territorio. Pero, ¿cuáles son las zonas que más concentración de locales tienen por habitantes? A través de este mapa puedes averiguar la tasa del número de bares por cada 1.000 habitantes, dónde se encuentran y sobre todo, qué tienen en común todos ellos.

¿Sois muy de bares?

Navega libremente por el mapa. Puedes hacer zoom con los botones + y - (arriba a la izquierda). Cuando pases el ratón por encima de un municipio (o lo toques si estás usando un dispositivo táctil) podrás ver los datos.

Descubre si tu municipio es muy de bares

¿Cuántos bares crees que hay en tu municipio? ¿es una tasa mayor o menor que la media? Selecciona el municipio que quieras y descubre sus datos. Además, puedes compartirlo con quien tú quieras:
*El buscador solo muestra los municipios para los que disponemos de datos de FEHRDATA

Los bares son un gran medidor de nuestra socialización. Por su número, podemos afirmar que a los españoles y a los turistas que nos visitan nos gusta mucho ir a ellos. En nuestro país hay un total de 101.397 bares, según datos de la Federación Española de Hostelería (FEHR), es decir, 2,8 locales de media por cada 1.000 habitantes.

Donut Municipios
El sector de la hostelería en las ciudades más grandes de España

Entre los municipios que superan los 50.000 habitantes, destacan Benidorm y León que tienen más de 5 bares cada 1.000 personas y Ponferrada cuya tasa es de 4,45.

A nivel de comunidades autónomas, hay tres que superan la media nacional: Castilla y León, Islas Baleares y Asturias. Castilla y León es la comunidad que más bares tiene proporcionalmente a su población: 3,04 bares por cada mil habitantes, gracias a los 7.445 locales que tiene. "La población dispersa y en pequeños núcleos genera una estructura de bares más generosa: son muchos establecimientos pequeños como puede suceder en el caso de Castilla y León, Asturias, o seguramente también suceda en Galicia", asegura José María Rubio, presidente de la FEHR.

Fuente: FEHRDATA e INE

En términos absolutos, es Andalucía la comunidad que más bares tiene con un total de 16.327. Más del doble que otras trece comunidades, lo que se explica porque es la comunidad autónoma más poblada del país. Sin embargo, en tasa de bares por cada mil habitantes se queda por debajo de la media nacional, con 1,95. La misma situación se da en las comunidades que albergan las grandes capitales densamente pobladas: Cataluña, Madrid y Valencia.

León, una provincia muy de bares

Ampliando un poco más la imagen, destaca la provincia de León y sus 469.203 habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Puede ser conocida por muchas cosas: su historia, sus monumentos, sus parajes naturales… pero también debería ser conocida por sus bares, pues se trata de la provincia con mayor tasa de bares de España: 3,52 locales por cada 1.000 habitantes. Casi un punto por encima de la media española. Y parece que la densidad de bares es un rasgo castellanoleonés, porque las cinco ciudades con más tasa de bares se encuentran en Castilla y León.

En lado opuesto a León, es una provincia andaluza la que menos tasa de bares tiene de todo el país: Jaén, con 1,27 bares por cada mil habitantes.

En el terreno en el que no hay sorpresas es el número de bares totales. Son las dos mayores provincias, Madrid y Barcelona, las que ganan por goleada con 11.808 y 11.485, respectivamente. Ambas casi duplican a la tercera en el ránking: Valencia y sus 6.375 bares.

Bares municipios
En este gráfico puedes ver la relación entre el número de bares y habitantes de las principales provincias españolas.
Fuente: FEHRDATA / INE
España rodeada de playa, nieve… y bares

España tiene 7.905 kilómetros de costa. No cabe duda que es un país que está prácticamente rodeado de agua… y de bares. Y es que de los diez municipios de más de 1.000 habitantes con mayor tasa de bares, seis son costeros y tres están en zonas de montaña.

“España es una potencia turística de primer orden, por lo que tiene toda la lógica que zonas de costa y con mayor llegada de turistas, tanto nacionales como internacionales, tengan una oferta más dimensionada en lo referente a número de establecimientos”, sostiene el presidente de la Federación Española de Hostelería (FEHR).

Entre los municipios con oferta turística basada en la nieve, nos encontramos con Sallent de Gallego, un municipio de Huesca con una población registrada de 1.461 habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Su principal interés es Formigal, una de las estaciones de esquí más visitadas de España. La oferta turística de Sallent de Gallego hace que sea el municipio de más de mil habitantes con más tasa de bares: 15,7 locales cada mil personas. Cifra que prácticamente multiplica por cinco la media nacional.

Cerca de Sallent de Gallego también están Benasque, otro municipio de Huesca que se encuentra en el corazón de los Pirineos, y La Vall de Boi (Lleida). Su tasa de bares es de 8 y 7 locales por cada mil habitantes, respectivamente. Ambos también albergan conocidas estaciones de esquí. Y ambos también son algunos de los municipios con mayor tasa de bares de España.

No son los únicos locales en montaña. En España hay 56 bares que están situados en municipios a más de 1.300 metros de altura. En este aspecto, Teruel es la provincia que más destaca. De los 51 municipios más altos de nuestro país con algún bar, 23 están en la provincia aragonesa. Gúdar y Bronchales, ambas en Teruel, son las zonas de mayor altura que tienen bar con 1.588 y 1.575 metros respectivamente.

Pero si hay otra variable de nuestro país que concentra una gran cantidad de bares es la playa.

Comillas es un municipio de Cantabria que limita al norte con el Mar Cantábrico. Su tasa de bares es la segunda más alta de España con 9,8 locales por cada mil habitantes. De hecho, no es la única que destaca en la región cántabra. A esta lista también se suma Noja, otro municipio en la costa que tiene en su haber una tasa de 9,37 bares cada mil personas.

Pero no es solo el Mar Cantábrico, el atractivo de la Costa Brava también ha aglutinado en sus regiones una alta cantidad de bares. Y ahí están Tossa de Mar, Portbou y Cadaques, tres municipios costeros de Girona con algo más de 8 bares por cada 1.000 habitantes.

El bar,
el alma
del pueblo

Diez provincias y más de 1.300 municipios, pero menos de medio millón de habitantes convierten a la Serranía Celtibérica en uno de los territorios más despoblados de toda Europa. Cientos de pueblos solo tienen un único bar, que se convierte en el centro neurálgico y de encuentro de todos.

Puebla de Valles es un municipio de unos 67 habitantes. Es uno de los puntos con menos población de España. En sus calles no hay tiendas y el único ruido que se escucha es el silencio. Pero si algo no le falta a este pequeño rincón de la provincia de Guadalajara es su bar.

Dorotea y Francisco Puebla
Dorota y Francisco, llevan el bar Centro Social de Puebla de Valles

Auspiciado por el manto rojizo de sus cárcavas y con un cartel que hace esquina señalando el punto exacto, se encuentra el Bar Centro Social. Un local no muy grande al que acompañan unas cuatro mesas, la barra, una chimenea, una televisión y un canario de color amarillo cuyo aleteo te recuerda cada cierto tiempo que está allí.

Detrás de la barra, Francisco y Dorota. Él tiene 52 años y ha vivido toda la vida en La Mierla, municipio vecino de Puebla de Valles. El origen de ella, de 48 años, está más alejado de esta zona, concretamente en Polonia. Lleva algunos años viviendo en España y conoce de primera mano la relevancia de los bares en nuestro país. Hace algo más de doce meses que este matrimonio tomó las llaves del Bar Centro Social. Tiempo suficiente para saber de la importancia de este local: “El bar aquí es fundamental, es el punto de encuentro. Si no aquí no hay vida”.

Esta es una de las paradas de las miles que componen lo que se conoce como la Serranía Celtibérica. Un territorio que supera los 63.000 kilómetros cuadrados, más grande que la superficie de hasta diez países europeos. Alberga diez provincias que reúnen 1.310 municipios y una enfermedad que arrastra desde hace más de medio siglo: la despoblación.

Municipios Serranía Celtibérica
224 municipios de la Serranía Celtibérica que solo tienen un bar / Fuente: FEHRDATA

La situación de Francisco y Dorota es la misma que escribe la rutina de los 224 municipios de la Serranía Celtibérica que sólo tienen un bar. Y es que los bares son precisamente el salvavidas de estas zonas, cuya despoblación se ahoga cada año. Si algo termina de desequilibrar la balanza para que todo esto merezca la pena es el trato humano que se da en estos locales.

A unos 20 kilómetros de Puebla de Valles está Muriel. Un municipio de Guadalajara que echó el cierre a su Ayuntamiento entre los años 60 y 70 como consecuencia de la pérdida de habitantes. Desde entonces, depende administrativamente de Tamajón, un municipio que alberga unas 131 personas. En Muriel, no llegan ni a 15.

El bar, el alma del pueblo

Allí cerca del Río Sorbe se encuentra el Bar el Mirador. Está regentado desde hace más de dos décadas por Santiago y María Ángeles, o Angelines como mejor se la conoce. Este local es uno de los mejores retratos que deja entrever que en estos pueblos no hay vecinos, sino pequeñas comunidades cuyas relaciones se afianzan en los bares. “Aquí somos como una familia”, dice Angelines. Y no es para menos, las paredes de su bar están repletas de platos decorativos que le han ido regalando los vecinos de la zona. “Me los traen de cada viaje que hacen. Van a algún sitio y siempre me dan algún detalle, tengo muchos”.

Angelines del Bar el Mirador de Muriel
Angelines, propietaria del Bar el Mirador de Muriel desde hace 21 años

Pero ¿qué es lo mejor de llevar un bar en pueblos como estos? “Charlar con la gente”, contesta Angelines. Misma respuesta que también dan Francisco y Dorota. “La gente viene aquí a hablar, a que le escuchen, porque para tomar algo, te lo tomas en tu casa”, cuenta Francisco. “Están aquí, echan la tarde, juegan a las cartas, ven la tele”, añade Dorota.

Es casi la misma fotografía que se hace de Montarrón, otro municipio de Guadalajara de 33 habitantes. Tiene tres calles contadas. Su bar forma parte del Ayuntamiento, un centro social que hace incluso de teleclub.

Los vecinos socios de este local pueden ir turnándose para estar detrás de la barra, pero quien lleva el peso es Ricardo, un hombre de 55 años natural de Alcalá de Henares. El local también dispone de futbolín, una televisión y unas cuatro mesas. Sus paredes están decoradas con fotos en blanco y negro que avisan del tiempo que se ha ido dejando atrás.

“Aquí somos como una gran familia. Y a quien viene de fuera también lo tratamos como a uno más”, nos cuenta Ricardo, mientras Flor y Esperanza, dos vecinas de Montarrón, echan una partida de cartas en la mesa de al lado de la barra. “Esto es totalmente el alma del pueblo”, dice Ricardo.

Flor y Esperanza de Montarrón
Flor (izquierda) y Esperanza (derecha), dos vecinas de Montarrón juegan a las cartas en el bar del pueblo.

A poco más de 10 minutos de Montarrón, está Fuencemillán, un municipio de 100 habitantes que guarda su atractivo en unas enormes cuestas y calles estrechas. Aquí el punto de encuentro es El Bar Centro Social. Un espacio con billar, futbolín, dardos, una bola de discoteca colgada de una de las lámparas, dos televisiones y una barra que atienden desde hace seis años Ismael y Elisa. Dos jóvenes que no llegan a la treintena de edad y que han crecido en madurez y aprendizaje gracias a este bar.

Camarero, camarera y diez profesiones más

Ella lo tiene claro: “Si nunca hubiera estado aquí, detrás de la barra, no habría tenido conversaciones con personas que me sacan unos 40 años. Pero me gusta hablar con gente mayor. Te cuentan sus historias y aprendes mucho. Y ellos de nosotros también, claro”. Elisa destaca esa parte positiva de su trabajo, ese trato personal que se multiplica por tres en bares como estos.

Elisa e Ismael de Fuencemillán
Elisa e Ismael, camarera y camarero del Bar Centro Social de Fuencemillán

Ismael va incluso más allá. Tanto él como Elisa, a quien conoce de toda la vida, hacen “una gran labor social”. Porque esa es otra característica de quien se sientan detrás de la barra. No son solo los camareros. Son mucho más. “Hacemos labores administrativas, guardamos el correo, las llaves de algunos vecinos”, relata él. “Incluso, a veces las madres me dejan a sus hijos aquí para que los cuidemos un momento”, añade ella.

Todos coinciden. Son muchas profesiones en una. “Hago de psicólogo, de médico, de lo que sea”, cuenta Francisco desde Puebla de Valles. “Me preguntan por las noticias, incluso, les informo a veces o hasta les guardo el pan”, relata Angelines en Muriel. Es la letra pequeña de desempeñar esta profesión en estos municipios.

“Sin el bar, esto estaría muerto”

Los bares forman parte de nosotros desde hace muchos años, pero en lugares como estos, solo el hecho de sentarse en la barra, se magnifica. Para ellos, es ese momento del día en el que el ruido se agradece, los lazos se afianzan y la soledad que rezuma cada uno de los rincones de estos municipios se llena de compañía.

Y esa es seguramente la parte más importante de esta historia. Porque el bar es ese instrumento que permite que la música aquí siga sonando. Donde todos se han ido yendo, menos él.

Cartel del Bar Centro Social de Puebla de Valles
Cartel del Bar Centro Social de Puebla de Valles

¿Te puedes imaginar lo que pasaría si no estuviera este bar? Dorota y Francisco en Puebla de Valles. Angelines en Muriel. Ricardo en Montarrón. Ismael y Elisa en Fuencemillán. Todos y todas coinciden: “Sin el bar, el pueblo desaparecería”.

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Fuente: FEHRDATA

Los nombres más comunes

Ordena estas cinco palabras según la frecuencia con que aparezcan en nombres de bares. ¡Trata de adivinar el top 5! Fuente: FEHRDATA
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De tal dueño, tal nombre

¿Qué nombres de personas crees que son más comunes en los nombres de bares? ¡Trata de adivinar el top 5! Fuente: FEHRDATA
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Toda la vida tras la barra

Alvaro Perez Peregil
Álvaro Pérez “Peregil” lleva más de 20 años al frente de un bar / Foto: Jesús León

Muchas buenas historias cuentan con un tabernero. Personaje de buen oído y mejor entendedera, acostumbrado a escuchar de todo y a decir solo que debe. La vida se ve pasar de forma distinta desde detrás de la barra.

En los más de 100 años que los bares han estado con nosotros, las cosas han ido evolucionando. Desde la comida, de la tortilla a la deconstrucción de huevo y patata, hasta la clientela, pasando, por supuesto, por la figura del tabernero. ¿Qué ha cambiado a un lado y otro del mostrador?

Alvaro Perez Peregil
Álvaro Pérez “Peregil” lleva más de 20 años al frente de un bar / Foto: Jesús León

Muchas buenas historias cuentan con un tabernero. Personaje de buen oído y mejor entendedera, acostumbrado a escuchar de todo y a decir solo que debe. La vida se ve pasar de forma distinta desde detrás de la barra.

En los más de 100 años que los bares han estado con nosotros, las cosas han ido evolucionando. Desde la comida, de la tortilla a la deconstrucción de huevo y patata, hasta la clientela, pasando, por supuesto, por la figura del tabernero. ¿Qué ha cambiado a un lado y otro del mostrador?

Del pueblo a la ciudad, por un bar

La España de principios del siglo XX, en la que veían la luz los primeros bares, era muy distinta de la de ahora. En esos años arranca esta historia de taberneros que hemos querido contar con un salto de cuatro generaciones a través de un mismo bar sevillano: el Quitapesares.

Francisco Gutiérrez Breval, el primero de una saga, cambió Manzanilla, en Huelva, por Sevilla. Y los viñedos de La Goleta por el potaje de garbanzos en invierno y el tomate aliñado en verano. Corría el año 1904 y, en esa España de los muchos pesares, se trabajaba hasta los domingos.

Entonces las cosas también eran más sencillas en los bares. Los mejores clientes, los vecinos y los paisanos del propio pueblo. Las tapas, caña de lomo y un poco de queso. Hoy, el cuarto en la línea de sucesión del Quitapesares, Álvaro Peregil, refleja cómo ha cambiado el negocio de la hostelería, con una carta que ha ganado en variedad y un “boca a boca” que se ha visto potenciado por las redes sociales, traspasando fronteras.

Su madre no quería que fuese tabernero, así que Álvaro Pérez estudió para higienista dental. Pero, como el oficio le venía de antiguo, se agarró al sobrenombre de Peregil (con g) y se puso detrás de la barra.

“El Quitapesares de mi bisabuelo se lo termina quedando mi padre, que es el único de la familia que aguanta con el bar, y se hace un poco popular como cantador de saetas. Y allí se echa 45 años”. Así, de un plumazo, repasa Álvaro la vida de su padre, con quien él “echó los dientes” detrás de la barra.

Con raíces también de Manzanilla, Pepe Peregil, heredó un bar en una época ya muy distinta. Años de bullicio y apertura, los 60 y los 70 vivieron una explosión del turismo en España, no solo extranjero, sino también interno. Y ahí estaba Pepe, que a la par de tabernero era cantaor, encandilando a las masas. En Sevilla muchos recuerdan que hasta les cantó una saeta en privado a los Reyes de España en La Madrugada de 1983.

Un bético tras el escudo del Recre

Las cosas también han cambiado mucho en los 21 años de Álvaro al frente de un bar. Y, más aún, en los 43 que suma si contamos las tardes que pasaba con su padre haciéndose merecedor del apellido Peregil.

“Las conversaciones ya no son lo que eran. De fútbol y de política no se puede hablar. Sobre todo, de fútbol. Yo soy bético, pero no tengo nada del Betis en mi bar, solo un escudo del Recreativo de Huelva”, cuenta Álvaro. Las razones pueden ser infinitas: desde el cambio de la propia clientela y de sus hábitos hasta las diferencias en el contexto social y político.

Sin embargo, para este tabernero de cuarta generación, hay un factor fundamental. “Hoy en día se ha perdido la confianza, antes era todo mucho más personal”, recuerda Álvaro mientras se acuerda de los repartidores de Coca-Cola que se tomaban el bocadillo con su padre. “Y no se les cobraba. Eran como familia”.

Cómo utilizar las redes sociales si tienes un bar

Observador y atento al detalle, al buen tabernero no se le escapa una. Llevan una eternidad escuchando los problemas del mundo y adaptándose a los cambios de timón de la sociedad. Por eso, su propia figura, imperturbable detrás de la barra, es una de las cosas que más ha cambiado en las últimas décadas.

Él sigue alimentando su bar de forma tradicional, apoyado en el “boca a boca”. Sin embargo, aunque poco amigo de las tecnologías, está también en redes sociales. “Hablar con la gente sigue siendo el 90% de este trabajo. Pero hoy a la gente le cuesta mucho más trabajo comunicarse. Antes hablaban dos desconocidos y entablaban una amistad intensa de un par de horas”.

Su experiencia en los bares le dice que las redes sociales y los smartphones tienen su parte de culpa en este decaimiento de la conversación. “Claro que se habla, pero también se está con el móvil. El director de orquesta es el que está detrás del mostrador y pone a hablar a la gente. Pero cada vez le cuesta más”.

Tapa de caracoles
La tapa de caracoles, un clásico en el Quitapesares / Foto: Jesús León
Amor de buen paladar: Las tapas y raciones de un bar

Montadito de pringá, salmorejo, bacalao con espinacas o con tomate, potaje de garbanzos y caracoles. Respetando la tradición del tapeo hispalense, Álvaro Peregil ha sido la primera generación en echarse a los fogones. Pero, aunque le gusta la cocina, asegura que no es lo mejor de vivir detrás de una barra.

“Me gusta el trato con la gente. Ver cómo ha cambiado la sociedad, lo negativo y lo positivo. Conocer gentes distintas, otras maneras de ser, otros mundos, y ver cómo nos ven a nosotros. Eso es muy bonito. A los taberneros también nos gusta ver que la gente se lo pasa bien y que el cliente se vaya contento. Es lo mejor.”

El secreto para sobrevivir durante cuatro generaciones lo tiene claro. “Como me dijo un compañero hace poco: constancia, saber y suerte”. Y si no se sabe, pues querer saber con humildad y con paciencia. “Las bisagras hay que moverlas todos los días. Abrir y cerrar el bar, sin grandes planes ni grandes ambiciones. Cuando cumples con tu deber, te vas a casa muy a gusto”.

¿Así que por qué tiene un bar? Pues como para no tenerlo. “¿Te imaginas una ciudad sin bares? No estamos ahí solo porque a la gente le gusta. Estamos porque somos necesarios”.

Ficha técnica / Metodología

Este proyecto se basa en la recopilación, análisis y visualización de datos para poner de manifiesto cómo es el comportamiento de nuestra población con la hostelería, en general y con los bares, en particular.

Para la obtención y verificación de los datos se ha recurrido a las siguientes fuentes de información públicas y privadas:

  • La base de datos del número de bares y cafeterías, alojamientos, restaurantes, restauración, social y de ocio, de la Federación Española de Hostelería (FEHR), (febrero de 2017) a través de FEHRDATA.
  • Anuarios de la FEHR de los Sectores de la Hostelería
  • Los datos definitivos de población de 2016 de los municipios de España que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE)
  • Los datos que hacen referencia a los sectores de la hostelería del Ministerio de Hacienda
  • Informe Coca-Cola realizado por Sondea en 2013, “Los españoles y los bares”
  • Estudio interno Coca-Cola 2015, “A Day in the Life”
  • Panel de consumidores de Kantar Worldpanel (2016)

La base de datos de la Federación Española de Hostelería (FEHR) es la más completa sobre el número de establecimientos de hostelería existentes en España. Esta categoría incluye todo tipo de alojamientos y el sector de la restauración. La restauración agrega las subcategorías de bares y cafeterías, restaurantes y restauración social. Hemos elegido la subcategoría de “bares y cafeterías” para la realización de este trabajo. De esta manera nos aproximarnos de la forma más realista posible a la situación de los bares por municipios. Para facilitar la comparación, hemos obtenido la tasa de bares por cada mil habitantes utilizando los datos del padrón municipal del Instituto Nacional de Estadística.

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